Cristina Villi

Cristina Villi

Nací en la Capital Federal el 20 de marzo de 1955. En mi infancia la lectura se transforma en mi compañía constante, una forma de evadirme del aburrimiento propio de una “niña de departamento”. Me gustaban mucho los idiomas, el inglés en especial. Pero una vez egresada del colegio secundario, a la hora de decidir mi carrera no dudé en estudiar Letras. Ingresé en el Profesorado Joaquín V. González. Pero la vida me llevó al poco tiempo a seguir estudiando en la Universidad de Mar del Plata, donde nació mi primera hija. Terminé mis estudios en el Profesorado de Junín, ciudad donde viví tres años y nació mi segundo hijo. Comencé mi carrera docente en el sur, más precisamente en Zapala, provincia de Neuquén, con toda la ilusión y energía de mis veinticuatro años. 

Regresé dos años después a la Capital Federal y seguí trabajando en distintos colegios. Nació mi tercer hijo y dedicada por completo a la docencia mi deseo de escribir se vio necesariamente postergado.  Sin embargo, siempre hubo tiempo para seguir estudiando idiomas y más adelante Corrección literaria y Profesorado de Español para extranjeros. También para dedicarme a alguna tarea solidaria, como coordinar el taller literario de E.M.A. (Esclerosis Múltiple Argentina) entre otras.

Los caminos de la vida se expandieron con viajes frecuentes al extranjero, que me llevaron a lugares increíbles y me dejaron impresiones fuertes, esas que uno no borra de su memoriani siquiera con el paso del tiempo.

Una vez terminada la tarea docente de treinta años decidí concretar mi deseo de escribir.

 

 

Tiempo de relatos

Breve reseña: Son diez historias diferentes. Sus personajes parecen tener un plan preparado para cada una de ellos. Según este designio caminan cada día hacia lugares, situaciones o personas que los esperan desde siempre. Sin embargo, en sus vidas aparece lo imprevisto. El destino los obliga a tomar decisiones que van a cambiar esos planes.Pero también en cada historia hay lugar para la esperanza. Ese sentimiento que nos anima a confiar en un sol que siempre vuelve a brillar.